GIBOSA CRECIENTE 🌔 VIERNES 27 MARZO 2026

Una boda, un discurso y un reloj.

Una boda es probablemente una de las mejores celebraciones que podemos financiar en esta vida. Quitando la parafernalia y el dineral que suelen costar, son de las pocas fiestas que jamás olvidaremos. Aunque no te voy a engañar, a pesar de que una de mis comedias románticas favoritas sea el Padre de la novia, las bodas me dan un poco de pereza. Pues bien, hace poco más de 10 días, acudí a una de dos amigos míos y una vez experimentada puedo decir, sin atisbo de dudas, que fue la más emotiva, bonita y divertida que he vivido.

Father of the Bride' Review: 1991 Movie
Steve Martin y Diane Keaton en El Padre de la Novia

Los recién casado son amigos expatriados, como yo, en Luxemburgo. Y el novio, que probablemente entra en el Top 10 personas con las que más veces he comido en mi vida, me dio la oportunidad de dar un breve discurso en la preboda, el cual acepté demasiado tranquilo. Yo pensaba que iba a hablar más gente. ¡Qué equivocado estaba! Para mi sorpresa aquel día solo íbamos a hablar una amiga de la novia y yo.

Debido a mi capacidad extraordinaria de procrastinar hasta el último momento, no había preparado un discurso. Aunque no estaba del todo preocupado. Ya tenía experiencia al haber hecho (o en este caso no hecho) lo mismo en la boda de mi hermano. No niego que a un servidor el corazón le palpitaba a mil por hora pero, probablemente gracias a la adrenalina del momento, logré salir airoso. Como consejo os diré que es muy fácil. Hablas sobre cómo les conociste, recuerdas un par de anécdotas graciosas, sueltas alguna pullita con amor y rematas resaltando algo bonito de la pareja.

Bueno que me lio. En esa preboda la novia entregó al novio un reloj. Un reloj que él y yo habíamos escogido, por supuesto bajo la previa aprobación de ella. Se trataba de un Baume et Mercier Riviera, con esfera de zafiro azul transparente pulida hasta el punto que deja entrever el movimiento y un precioso fechador. A mi me parece precioso, pero a alguno con dos copas de más y la sinceridad por las nubes, no le falto tiempo para decir que le parecía horroroso. Qué le vamos a hacer…

Baume & Mercier Riviera 50th Anniversary
Baume et Mercier Riviera – Imagen de Time and Tide Watches

Lo importante aquí está en que el novio recibió una pieza que probablemente utilice durante el resto de sus días, y es aquí donde quería llegar.

La tradición, gracias a De Beers, dicta que el hombre regala un anillo de diamantes y la mujer un reloj. Viviendo en democracia ambos deben poner una cantidad similar, aunque hay veces que los suegros, ya sea por la emoción de ver a sus hijos en el altar, se animan a aportar una cantidad. No me voy a poner muy místico en cuanto a la simbología del reloj y tampoco diré que es un objeto familiar que pasará de generación en generación, eso se lo dejo a Patek.

Siendo prácticos lo importante es: que él elija el reloj que quiera. No por falta de gusto o conocimiento de ella sino porque quien debe llevarlo para siempre es él.

Hago un inciso aquí, si a tu marido le dan igual los relojes, haz el favor de no malgastar cuatro cifras para que acabe escondido en un cajón. A un amigo le regalaron un TAG Heuer Carrera Cronógrafo, y lo tiene guardado en el fondo del armario. Además usa un Garmin y escribiendo esto me planteo dejar de hablarle (es broma Mike). En estos casos irremediables es mejor que le regales una bici de carretera, un patinete eléctrico o una guía de como espabilar un poquito.

Hands-on Review: TAG Heuer Carrera Sport Chronograph 44 mm Heuer 02  Automatic | Time and Watches | The watch blog
Imagen de Time and Watches

Volviendo a los relojes. Para elegir el reloj adecuado para toda la vida, el varón debe atender a dos factores: enamoramiento y atemporalidad. Imagino que ya sabes por donde va la cosa, pero por si a caso lo explico.

Decir, ¡Sí, quiero!, es muy fácil pero, no está demás si previamente realizamos un ejercicio de discernimiento. Ese enamoramiento se debe apaciguar, ya que a lo mejor no era amor sino calentón y nadie está dispuesto a pasar la vida junto a algo que no le despierta un sentimiento real. Aunque sea de cariño… Pues con el reloj es lo mismo.

Busca algo y cuando te llame la atención su forma, sus movimientos y sus materiales, ¡Calma! date unos días. Si no puedes quitártelo de la cabeza, vuelves y te despierta ese mismo sentimiento, ya lo tienes. A partir de ahí, más te vale no pensar en otros modelos y otras boutiques. Porque aunque en el mar siempre haya peces… hoy tenemos que comer.

El segundo factor clave es el futuro de ese reloj. Busca algo que ofrezca garantías. Una marca con historia, tradición, algún modelo icónico. Un movimiento fiable y una caja robusta. Hazle un favor a tu yo del futuro y elige algo para el día a día, quizá no te emocione tanto pero tampoco te cansaras de él. A mi amigo le recomendé un reloj con brazalete de acero integrado porque él ya tenía un reloj con correa de piel y otro con correa de oro. No esta de más tener una colección variada, por aquello de llevar un reloj adecuado para cada foro. Aunque también respeto a la gente que se ciñe a un solo estilo y de ahí no sale.

A lo mejor te esperabas la típica guía, con cuatro relojes que igual te gustan o igual no. Siento decirte que eso no sirve. Tienes que salir ahí fuera, acercarte sin miedo a las boutiques, tocar, probar y vivir los relojes. Hablar con los distribuidores, conocer las historias y ver si alguna te engancha y sobre todo te identifica. Por último, tenlo claro: sin una buena experiencia en la preventa, lo más probable es que la posventa resulte insatisfactoria.

¡Vivan los novios!

Iñigo Salaverria